Párrafos vacíos

Por primera vez después de mucho tiempo vuelvo a tener fuerzas para hacer esto.

Vuelvo a coger papel y boli, y esta vez no con más lágrimas que tintas sobre el papel, sino todo lo contrario, porque esta vez no son lágrimas lo que cubre mis párpados.

Esta vez no necesito pañuelos, ni corazones que me complementen, ni a beret de fondo... Pero me necesito a mi, y todavía no me he encontrado.

Y es que por fin levanto cabeza, por fin veo la vida fuera de una pantalla de 6 pulgadas bañada en lágrimas, por fin te empiezo a olvidar, por fin salgo de ti, pero... Esta vez no se donde estoy, esta vez no me siento a mi mismo, no como antes, solo siento miedo.

Miedo a vivir, miedo a sentir de nuevo, miedo a enamorarme, miedo a que me quiten de nuevo un pedazo de mi corazón, y que esta vez sea el último, y que alguien termine por quitármelo para siempre...

Y esque hay heridas que cicatrizan, heridas que simplemente debes dejarlas estar, porque cicatrizan solas... o heridas que necesitan de alguien para cicatrizar, pero tarde o temprano... Lo hacen. 

Tal vez esto sea algo más grande, tal vez no sea una herida, y tal vez me hayas dejado un agujero negro lleno de miedo, de rechazo, de daño, temor, arrepentimiento... De dudas sin resolver... Que lo único que hace es tragarselo todo dejando un corazón vacío, un corazón roto. 

Y esta es la principal razón de por qué no me siento yo, de por qué aún habiéndote sacado de mi vida, no he vuelto a ser como antes. 

Y llegados a este punto, aunque haya dicho que ya tengo fuerzas para escribir, no sé en qué momento se me ha ocurrido coger papel y boli. 

Porque a quien quiero engañar, no, no tengo fuerzas, no todas las que me gustaría. 

Y necesito escribir estos párrafos sin sentido para darme cuenta de que me falta una parte de mi. 

Una parte que puedo llenar, a la que le puedo poner un parche, pero hay momentos en los que el parche se despega, y yo mismo me doy cuenta de lo vacío que estoy por dentro.

De que puedo ponerme parches, parches para aparentar, pero que por dentro va a seguir existiendo un agujero negro que se los traga y me hace sentir vacío de nuevo. 

Y aunque no sea la primera vez que coja papel y boli, si que va a ser esta la primera vez que no intente hacer un texto bonito. 

Porque esta vez no intento escribir un texto con forma, con buenas palabras, original, no. 

Esta vez me dejo de formalidades, porque lo único que me apetece es coger la esquina de corazón que me queda para plasmarla aquí, para recordarla, por si algún día se va... 

Y por eso mismo esto no es un texto para enmarcar, no es un texto que merezca nada, pero si que son mis sentimientos bañados en tinta, porque ahora mismo, la tinta es lo único que llena lo vacío que hay en mi. 

Y para terminar te hablo a ti, directamente, porque te he mentido y me he mentido a mi mismo. 

Al empezar he dicho que tenía fuerzas, y me han bastado 5 minutos escribiendo líneas vacías para darme cuenta de que no las tengo, todavía no.

Lo siento, nos he mentido.


Querido insomnio

Querido insomnio
Te echaba de menos
Y veo que tu a mi también 
Pero llegas demasiado pronto

...

Como ves yo sigo aquí
Esperándote cada noche en el mismo lugar
Por si vuelves antes de la cuenta
Como hoy... No me has dado tregua. 

Esta noche está oscura, 
Si, más de lo normal.
Noto frío, a pesar de estar en verano.
Es todo muy raro 
...

Intento escucharme
Pero no escucho más
Que el aire de la calle
Pasando por las rejas de esta ventana

Cualquier ruido te llama
Sé que esta noche no estabas invitado
Pero veo que has sabido encontrarme
Como siempre

Querido insomnio
... 
No se cuantas veces nos volveremos a ver
Pero solo espero que si vuelves algún día
Esta vez, 
Me digas lo que quieres antes de irte

Hasta la próxima, amigo. 

Paz

“Creía imposible lo que a veces se mantuvo en cierto,
veía opaco lo que claro y transparente se postraba,
lo que con cada mirada confundía la realidad de lo perfecto,
y aunque cuerdo estoy, ya no muestro la paradoja en la que caminaba,
y la que a veces a cada paso más se resquebraja creando un valle de emociones y sangre
inundado con tus lágrimas.
Estoy pensativo aún sin distinguir la verdad de la fantasía,
y pensar que la ironía defendía el más claro pensamiento,
que convirtiéndose en materia llegaría a ese lejano recuerdo,
dónde lo transformaría en una tenue melodía sin fundamento,
que te transporta al pasado solo con escucharla, detrás de esa cortina dónde se esconde lo
que se hace llamar sentimiento”

Un año hace desde que escribí ese fragmento, desde que ese niño inocente ya no llora entre
rimas consonantemente heridas.
Hoy es el día.
Hoy, exactamente después de un año, hoy es el día.
Hoy es el día en el que vuelvo a escribir, esta vez no por fuerza, no por estar recuperado,
sino por decadencia recurrente, intentar no tocar fondo, una salida, por donde encontrar el
consuelo, retardado esparcimiento.
Estando bien, pero no del todo, no como te gustaría.
Es cuando necesitas esto.
Y es por esta misma razón por la que después de tanto tiempo vuelvo a abrir este pequeño
rincón,  pestaña de apellido solo mío.
Intimidad personal, desahogo; necesario y a la vez dañino; caos.
Y es que durante todo este tiempo y después de todo, puedo decir con total sinceridad, “he sido feliz, y lo quiero seguir siendo”.
Me veo obligado consecuentemente a coger de nuevo la tinta, metafóricamente; ese olor.
Vomitar sentimientos continuos de inexpresión, personales, y a la vez transparentes.
Y digo que he sido feliz, puedo hacerlo, pero para hacerlo continuo; invisiblemente efímero.

Y es que todo arrastra de la mano.
Tal vez ha sido mi culpa por crearme esta coraza,; robusta y cabezona.
Aparentando felicidad, más de la cuenta.
Tal vez me he sobrevalorado.
Me he intentado engañar y hacerme creer que todo era perfecto y todo iba bien.
Tal vez creía que podía con todo y más, cuando el todo se me queda grande, y el más ni te cuento, insufrible.
Tal vez he aparentando, inconscientemente, un exceso de bienestar sin final; carpe diem sempiterno.
Puede que estar así no sea lo mío, que tal vez no sea sano estar tanto tiempo con una sonrisa en la cara, sin soltar nada, sobrecargando día a día, hasta romper forzadamente.
Por eso digo que, después de tanto tiempo sin escribir, veo necesario hacerlo, pero esta vez para no caer de nuevo, aún en un paréntesis, para poder volver a sentirme yo.
“No recordaba este sentimiento, con un ápice de añoranza, después de tanto tiempo, he
forzado la balanza”·.
Y veo necesario estos momentos, abrirme a una pantalla, pulsar repetidamente teclas continuas para liberarme.
Me he dado cuenta de que tal vez no todo sea tan perfecto, ni tampoco tan malo, pero con sus
diferencias.
Me he dado cuenta de que tal vez tampoco puedo con todo yo solo, no soy tan fuerte, y también necesito esto, desahogarme, al igual que todos.
Y así termino,
sin una poesía en verso con rima consonante como me gustaba,
Sin dejar ningún mensaje claro, y a la vez miles, una idea deformada de cómo me siento;
liberación, por ese mismo nombre.
Simple y llanamente un texto, pero especial para mí; “prosa íntima”.
Hoy me apetecía volver a escribir, a ser yo, con mis mejores y
peores momentos, pero míos y solo míos.
Únicamente, un texto entre muchos, pero necesario como tantos, aliento de tranquilidad,
Paz.

POR EL MIEDO A EQUIVOCARNOS







Al final se va a hacer tarde,
por esperar sentado que ocurra algo sin yo mover un dedo,
esperar que todo ocurra sin más
y se solucione cada una de las cosas que me rayan
sin ni siquiera hacer nada,
esperando hasta que el tren se marche,
hasta que el tiempo se canse de esperar.

Tal vez estoy esperando un vagón que ni existe,
y no veo todos los que pasan delante de mis narices
por buscar uno en concreto que tal vez no llegue nunca,
tal vez no sea el mio.

Y estoy cansado de seguir esperando,
hasta que se vaya el último vagón,
sin haber saltado,
y perdiendo la oportunidad por miedo a equivocarme,
por miedo a no hacer lo correcto...

Cansado de seguir esperando una señal que tal vez ya ha pasado,
pero no le he prestado la suficiente atención.
Tal vez ya no vuelva,
tal vez el tren pase y no regrese,
y aquí seguiré esperando algo que no existe
y dejando pasar miles de oportunidades
por miedo a fracasar,
por miedo a fallarme a mi mismo,
por miedo a no gustarte,
por miedo a hacerme daño,

por el miedo a equivocarnos...

Ya sólo queda el banco...



Y estábamos los dos aquí sentados, 
en este mismo banco, 
pero ha pasado ya tiempo y todo está diferente.
Ya no siguen los árboles con las mismas hojas, algunos ya ni existen, 
los pájaros ya no cantan como antes,
Las flores ya no están, ni los niños, ya no queda nada.
Sólo queda este banco, donde estoy sentado, pero ahora,
Ni siquiera estás tú.

Ya no está tu voz, ni tu sonrisa, 

Ya no te escucho decir todo lo que sientes por mí, 
Ya no puedo olerte, aunque aún me acuerdo de tu colonia cada vez que pienso en ti,
Ya no estás tú, pero si el sitio vacío que dejaste al irte. 

El banco también ha cambiado, 

Cambió con nosotros igual que cambió con el tiempo lo que tu sentías por mí, 
Cada vez más débil y estropeado. 

Me acuerdo todavía del primer día que vine a este banco, era contigo. 

Aquí me diste mi primer beso, 
Y escuché el primer "te quiero" de tu parte. 

Poco a poco, todo cambió. 

Y fue en este mismo banco donde empezaron las discursiones y las peleas tontas, 
Donde ya no quedábamos para nada más que discutir, y poco a poco, las flores fueron marchitándose con nosotros.

Y ahora me acuerdo del último día que nos vimos, en este mismo sitio, 

Pero esta vez, fue una despedida. 

Me dijiste que teníamos que dejarlo, y al pedirte una razón, dejaste un silencio incómodo entre nosotros donde las miradas lo querían decir todo pero nadie decía nada.


Y no entiendo por qué me miraste la última vez con esos ojos, de esa manera. 

Esos ojos que querían decirlo todo pero no soltaron ni una lágrima, 
Esos ojos que daban a entender lo que tus palabras no dejaban ver, 
Esa mirada, que me miró por última vez, 
Y sin decir nada, se marchó... 
Dejando un cúmulo de preguntas sin respuesta y dudas sin resolver. 

Y sin darme cuenta, todo cambió. 


Yo sigo sentado en este banco, 

Como el primer día,
Pero esta vez... 
esperando que vuelvas.


HASTA QUE ME HARTE DE TI








Y a veces pienso que estoy donde estoy por ocupar ese lugar,

ese hueco temporal que me usa hasta que llegue el momento de desecharme,

sufriendo por un final que ni yo conozco y haciendome ilusiones por un futuro que ni sé.

Dañandome por aferrarme a algo inexistente,

y engañándome a mi mismo por simplemente creer que todo es perfecto cuando no lo es.

Apostando por una posibilidad minúscula en la que quiero creer,

pero que siendo sinceros no va a ocurrir.

Pensando en un quizás cuando en el fondo soy consciente de la realidad de la que me escondo,

y que poco a poco, más conozco y más me harto de ella.

Hasta que llegue el momento en el que no pueda más.

NO PIDO MÁS QUE ESO











Quiero perderme en tus infinitos para encontrarme en tu cadera,

para morder tus lunares mientras orbitas mi planeta.

Quiero besar tus estrellas en la noche y ser la luna que ilumine tus sueños,

bailar con las nubes de tu mundo cuando me eleves a tus cielos.
Quiero ser la solución a tus problemas, tu motivo y tus ganas de ser feliz.

Quiero, cuando te llueva el alma, abrir el paraguas con una sonrisa y sentarme a tu lado,

buscando tu mano en silencio para enfrentarnos juntos a todo lo que la vida nos lance.
Quiero ser tus mañanas de chocolate y besos,

de no querer salir de la cama para empezar el día porque nada importe más que nuestro abrazo.

Ser un «para siempre» que por una vez se cumpla,

que tu eternidad se contagie con la mía y así seamos uno por el resto de nuestros días.
Quiero besarte la sonrisa cuando trates de ocultarme las penas,

cuando no quieras preocuparme con «cualquier tontería» y prefieras un silencio compartido.
Quiero esta vida que me prometes con cada uno de tus actos,

perderme sin remedio en la pradera de tus ojos y encontrarte siempre en el mismo lugar.
Quiero seguir enamorándome cada día de ti y que al mirar atrás, dentro de muchos años,

nuestro amor sea la montaña más alta de tu mundo.

Y viviremos por siempre en las nubes, bañados por ese mar de estrellas que merece de tus infinitos.